De por qué estamos hoy aquí y por qué no lo dejamos pase lo que pase

Esta breve historia de hoy nace desde la preocupación de algunos de nuestros voluntarios costureros, como ellos, tantos otros de este grupo y de todo el mundo. Desde la más sincera intención de no abandonarlos a su suerte y de seguir apoyándoles ahora y después de que esto pase.

Nuestros sastres y costureras tienen cerrados sus negocios, con las pérdidas que ello implica. Sin embargo no paran de coser EPI´s de forma totalmente altruista, sin ninguna ganancia por ello.

Como era de esperar en este grupo de gente magnífica, todos se han volcado a pecho descubierto en ayudarles, lo mismo les piden que cuando esto pase les hagan trajes o vestidos de gitana, o les orientan sobre dónde informarse para realizar trámites. Una de nuestras médicas, Cristina, reticente a casarse,  se ha ofrecido a hacerlo para encargarles el traje de novia. No he podido frenar el  ímpetu y me he ofrecido a casarles yo mismo y organizarles la boda, que para eso ya tengo experiencia y soy capaz de hacerlo en menos de 20 minutos.

El corazón se me acelera con las historias bonitas de gente ayudando, es un chute de drogas potentísimas que me lanza a ayudar sin pensar en que me puedo caer y no hay red. Soy muy impulsivo si me tocan el alma con buenas acciones me lanzo sin mirar. Debería ser más reflexivo y menos impulsivo, la vida me habría dado menos puñaladas en mi corazoncito. Soy mucho más osito  Mimosín que Mr. Proper (ya no se llama Don Limpio, pues con la de veces que nos lavamos las manos y desinfectamos con lejía, Don Limpio ahora es un cochambroso a nuestro lado).

El tema de la boda me ha devuelto a la memoria una historia muy íntima de mi familia, muy personal que no me gusta contar a desconocidos, que merece todo mi respeto y guardo como joya en el baúl de mis tesoros. Me han pedido que os la cuente porque dicen que os puede gustar y estamos faltos de noticias diferentes. Pido respeto e insisto en que es un tema familiar e íntimo. Si os sirve de ayuda, me armaré de valor, de pañuelos y líquidos para reponer los litros de lágrimas que me brotan de solo recordar.

Cristina me insistía en que lo cuente porque según sus propias palabras: «las historias de verdad hacen poner pies en la tierra, olvidar los enfados efímeros, relativizar aquellos que llamamos problemas del primer mundo y te enseña lo que realmente importa; a vivir con todas sus letras, a cuidar, proteger, amar, ser generoso…» Y terminaba su mensaje con un : «Gracias familia por hacerme parte de la vuestra.»

A estas alturas del preámbulo no se si tendré fuerzas para acabar de narrar la aventura, ahora me asalta el miedo. Miedo porque no soy escritor ni narrador y no sé si soy capaz de contarlo cómo merece.

De lo que sí estoy seguro es que si hoy estoy aquí, ayudando y colaborando con este equipazo de voluntarios ejemplares, es por el impulso que te dejan las imborrables huellas de verdaderos ejemplos de superación de los que nos precedieron. Personas dignas de mantener vivo su legado.

Va por ti, Mami.

Empezamos la historia el día del sorteo de la lotería de Navidad de 2018. Ese día nos marcó a fuego en la familia que lo verdaderamente importante es tener SALUD. Mi madre arrastraba dificultades en silencio desde hacía meses atrás, se barruntaba algo, pero nunca dijo nada porque nunca veía el momento de importunarnos, prefería callar y sufrir en silencio que hablar y estropear un cumpleaños, un viaje o cualquier celebración familiar. Y así lo tapó hasta que ya no pudo esconderlo más. Mientras cantaban los números de la suerte, nosotros maldecíamos la pena negra que nos había tocado injustamente. Mi mami tenía un cáncer muy feo de riñón.

Empezamos una batalla sin cuartel movilizando cielo, tierra e infiernos con tal de salvar a nuestra mami, pilar de la familia. Mi padre y mis hermanas son más duros que el pedernal, fieras incansables, nunca se han rendido ni creo que eso pase jamás. A cada «no se puede hacer nada» que nos decían, seguía un «lo vamos a conseguir» y abríamos otra puerta.  Quiso el destino gastarnos una broma macabra y cada vez que nos presentábamos en un nuevo campo de batalla nos daba una paliza tremenda. Con tan solo 68 años y muchas ganas de empezar a disfrutar después de una vida de sacrificio, mi madre era la primera en dar ejemplo y ser la primera en levantarse, sacudirse el polvo y lamerse las heridas para presentarse voluntaria a la siguiente batalla. Con semejante ejemplo, rendirse no era una opción.

Pasaban días de martirio en una contrarreloj en la que todos nos decían que era imposible  y nosotros gritábamos que aquí no se rinde nadie y que no hay nada imposible. Entre palos y castigos llegó febrero de 2019, el 9 nos juntamos en mi casa para celebrar que seguíamos dando guerra, sin miedo. Para esas fechas le dejamos de decir según qué noticias y nos centramos sólo en lo bueno aunque nos las tuviéramos que inventar con la esperanza de que se hicieran realidad.

No paraba de inventar qué hacer para animar y dar fuerzas, veía cómo mi hermana Raquel y mi padre pasaban 24 horas pegados a mi madre haciéndole mil cuidados, dejándose la vida para cuidar de ella. Veía como Tania no permitía nunca una mala cara y que todo tenía que ser positivo. Toda la familia volcada era mi motor para seguir empujando. Días atrás busqué un pony en el pueblo para que la abuela disfrutara de unos ratillos al sol viendo a sus niños jugar en el patio y ella se esforzaba como una leona por venir a verlos aunque solo fueran unos minutos. Minutos que nos sabían a gloria. Se quedó con ganas de montar a caballo pero encantada de ver a sus nietos jugando.

Imaginé y eché a volar pájaros, pensé que le haría mucha ilusión ver a su hija Tania casada y que las risas serían bonitas. Lo que no pude imaginar es que la ilusión explotara y se nos fuera de las manos. La idea solo crecía en mi cabecita loca sin decirle nada a nadie  y de repente el 9 de febrero…

El día no empezó bien, los dolores no la dejaban a pesar de las medicaciones. Íbamos a anular el plan pero sabemos aún como sacó fuerzas para salir de la cama y venir a casa con todos, con alegría con la sonrisa en la cara, como una campeona, una guerrera ejemplar.

Mi hermana Tania lo recuerda así:  «Ahí empezó la primera organización del día, prepara comida exprés para mis padres, mis hermanos, cuñados, mi tía y sobrinos, ¡15 nada menos! en media hora estábamos ya en casa de mi hermano Ismael comiendo y sacando fuerzas para hacer bromas.

Mamá llegó cuando pudo, a mesa puesta, pidiendo perdón por no ser ella la que preparara toda la comida y la mesa como hacía siempre, intentando ayudar y colocar platos o fregar cacharros, ejerciendo como siempre de madre con sus polluelos.

Todos relajados, empapados del momento en familia, en chándal, sin arreglar, disfrutando del postre que nos trajo la vecina (una vecina de las que ya no quedan y tenemos como un tesoro. Nuestra Pepa, nuestra otra  Mamica), el mejor arroz con leche que me he tomado nunca. Mi madre empezó a dar señales de no poder aguantar mucho más y querer volver a su cama. Mi hermano había estado maquinando en silencio la manera de alegrar un poco los días, es para temerle. Pensó que tenían allí el vestido de novia de mi cuñada Elena y podría probármelo. Yo miré a mi madre y le pregunté si le hacía ilusión, la cara que me puso no la puedo describir, así que ni me lo pensé y me fui a probármelo. Ahí empezó la familia con los “pues ya que…” y empezaba a aparecer alguien con unas arras, otra me dejaba un anillo, otra me traía unos zapatos, un sobrino sacaba la cámara, otro cogía flores… de repente aparece mi padre de traje en la habitación (traje y zapatillas de deporte) y me dice que tenemos que bajar para que nos vean. ¡Y así fue como nos casaron! en 20 minutos, me encontré que habían puesto un altar, que había música nupcial, que no faltaba un detalle en la ceremonia y que mi madre tenía una expresión de emoción que no tenía precio. Y por supuesto, hay vídeo de la boda. Así es mi familia, mágica.»

Yo lo recuerdo casi idéntico, preguntarle si le haría ilusión y al ver su cara, dar todo un salto de la silla y ponernos manos a la obra con la precisión de relojeros, una explosión de colaboración y en minutos la bomba atómica estaba montada. Todos a una en una maniobra que ni ensayando nos hubiera salido mejor. Mi cuñado Enrique colaborando sin parar, retiró las cosas de la mesa, mi Elena agarró a la novia, buscó entre cajas almacenadas  no sé donde, un traje de novia que nos dejó una amiga. Elena tiene una capacidad sobre humana para la organización y el trabajo ( si no fuera por ella yo no existiría). Tania pasó del chandal y las ojeras del cansancio a una de las novias más espectaculares del planeta (olvidemos los pequeños detalles, como lo de no tener maquillaje, o una plancha para darle un repaso al vestido). Busqué entre mis trajes y vestí como pude en cero coma al novio más jaquetón y más tierno del mundo, mi cuñado Cristóbal y al padrino más guapo y tierno del universo, Mi Padrazo. [De mi padre puedo escribir un libro igual o mejor, pero tendrá que conformarse y esperar. A estas alturas del relato las lágrimas han estropeado mi teclado, no me funciona la tecla P ni va bien la barra espaciadora]. Los niños buscaron las velas de sus bautizos, flores, adornos, improvisaron hasta un altar en el jardín. No faltaron ni las arras, ni el arroz ni el champán. Avisamos a las vecinas, estaban comprando en el súper, dejaron la compra y salieron corriendo para casa.

La cara de mi madre era de inmensa alegría y sorpresa infinita, no se podía creer lo que estaba pasando, no me pidan que lo describa porque no soy capaz. Del primero al último vivimos una de las experiencias más místicas, mágicas y entrañables que recuerdo. Los detalles de la ceremonia me los guardo para nuestra intimidad, espero que me comprendan, bastante me está costando llegar hasta aquí, contar algo tan íntimo no es fácil.

 

Mi madre aguantó ese día sin una sola queja, pocos días después el maldito cáncer nos la arrebató de una forma demasiado cruel y dolorosa. No es justo que se vayan así las mejores personas.

Creo que su empuje y ejemplo, nos ha traído hasta aquí y no nos rendimos, ante nada, sea pandemia, sea crisis o sea lo que sea lo que se nos plante por delante.

P. D.: no os rindáis nunca, sois muy grandes.


11 thoughts on “De por qué estamos hoy aquí y por qué no lo dejamos pase lo que pase

    1. Que familia sois más bella y buena , todos del primero al último , como lo he vivido , como he llorado , cuanto he querido a vuestra madre , como la hecho de menos y cuánto me alegro de esa bonita boda que la hizo tan Feliz , un gran abrazo con cariño para todos Filita

  1. Dios !! Que bien lo as narrado , e llorado al leerlo y casi no veía nada , eres un ejemplo como tu querida madre , que te sigue dando fuerzas desde el universo, porque ella es una estrella más….gracias por compartir todo, las fotos y tus sentimientos gracias 🙏🙏

  2. Cada día nos traes emoción,alegría,agradecimientos de la gente a la que ayudamos a que no se rindan y sigan pese a estar en la picota de la primera línea del peligro,al que están expuestos nuestros sanitarios, pero hoy has querido darnos el mayor ejemplo de no poder rendirse 💪🏻💪🏻 de que el mayor de los sacrificios es él una madre hace por nosotros, la enorme enseñanza de seguir luchando siempre… Precioso 😍 y sin duda aleccionador para este nuevo mundo que nos toca vivir…Gracias por compartirlo amigo 🥰💪🏻💪🏻💪🏻🌈

  3. Joeee Padilla, que historia más bonita. El mundo se construye a fuego lento con pequeños gestos que son grandes gestas. Tu madre tienes que estar super orgullosa de la familia tan burra,solidaria y maravillosa que tiene aquí abajo dando el callo..no lo dudéis ni un instante.

    1. Madre mia q emocion he sentido, Tania q te voy a decir q te quiero y lo sabes, toda tu familia es increibe, os mereceis ser felices todos.

  4. Soy amiga de Tania y solo puedo decir GRACIAS. Por todo lo que habéis luchado, por lo que estáis haciendo y por dar ejemplo de familia. Seguro que hay una estrella que estos días brilla con más fuerza, un abrazo.

  5. HOY ES VERDAD Q NO VEO LO Q HAGO.
    ESTO ES DEMASIADO PARA MI.
    SI NO FUERA POR ESTA FAMILIA HOY YO NO ESTARIA AQUÍ.
    TAN GRANDE ES Q ME MANTIENE VIVO A PESAR DE HABER PERDIDO LO Q DE VERDAD ERA «MI VIDA»
    OS QUIERO A TODOS TANTO Q NO SE EXPRESARLO CON PALABRAS.
    PD. EN ESTA GRAN FAMILIA, INCLUYO A ESA LEGION DE VOLUNTARIOS Q CADA DIA SON MAS Y NO PUEDEN SER MAS TIERNOS.
    DIOS OS BENDIGA A TODOS. !!!!!

  6. Sois una familia muy especial Ismael. Recuerdo que hace 21 años tuve la suerte de conocer a Raquel, tu hermana y desde entonces la mía. No de nacimiento , pero si de elección…. No de sangre, pero sí de corazón… Recuerdo como se convirtió en mi mejor amiga..en mi hermana…tanto fue así, que le hice la promesa de llamar a mi primera hija como ella. Y lo cumplí. Todos vosotros sois personas muy especiales… Está claro que tú padre y sobretodo tu madre, hicieron un gran trabajo …crearon un familia muy especial y en su reflejo sigo viendo a tu madre. Ahí permanecerá siempre. Os queremos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *